miércoles, 31 de diciembre de 2008

Mi amigo Ricardo García Belhot

Ricardo se nos fue el 17 de diciembre ; ya no paseará por la feria de Tristán Narvaja, en la búsqueda de alguna antigüedad , que tal vez no fuese a comprar, pero sí admirar.
Ya no nos alegrará las reuniones, con ese humor tan suyo, ni con la variedad de idiomas que hablaba ( y todos bien), ni con su voz , que alguna vez sentí cantando en portugués "Eu preciso te Falar"
Ya no será el perfecto maestro que todo alumno quisiera cuando comienza a trabajar, que te corrige sin culparte , y tiene una paciencia infinita para casi todo.
Ya no nos preparará esas comidas opulentas y exquisitas (versión castellana, no brasileña), que con cualquier cosa que tuviera a mano te fabricaba.
Ya no visitaremos sus apartamentos, desde aquél, con arañas , estatuas y cuadros, hasta los últimos, muchos mas austeros, pero siempre de un gusto impecable.
Ni veremos su oronda figura caminar por 18 , ni el cigarrillo entre sus labios, ni esos ojos grandes y negros , heredados de su pasado árabe.
Ricardo era excesivo en todo: cuando comía , bebía o fumaba, lo hacía en serio, sin reparos.
También lo era cuando dejaba algún hábito: paraba en seco, venciendo con su voluntad cualquier tentación.
Era, claro, excesivo en su forma de querer, y en eso sí que no podía parar. Por eso, también era tan querido.
Ricardo últimamente rebosaba humanidad por los cuatro costados, de gordo, pero también de buena persona. Y el vacío que nos ha dejado, es así de grande, inmenso, como era él...